“Banksying”: cuando se deja morir una relación sin decirlo

“Banksying”: cuando se deja morir una relación sin decirlo

En el complejo universo de las relaciones de pareja, surgen dinámicas cada vez más reconocibles —y dañinas— que se instalan en la forma en que nos relacionamos. Una de ellas es el banksying, una conducta emocionalmente tóxica que consiste en dejar morir una relación poco a poco, sin hablarlo abiertamente ni afrontar el conflicto. Aunque puede parecer menos violento que una ruptura repentina, el impacto psicológico es profundo.

Según María Moragón, psicóloga experta en relaciones de pareja, este comportamiento suele aparecer en personas con dificultades para gestionar conflictos o con un miedo intenso a quedarse solas. “Muchas veces, quien recurre al banksying alarga la relación esperando que sea la otra persona la que tome la decisión de terminar, especialmente si esta depende emocional o económicamente de la pareja”, explica.

Lo que distingue al banksying de otras formas de distanciamiento es su carácter pasivo pero intencionado. Se retiran muestras de afecto, desaparece la comunicación auténtica, y se instala una desconexión creciente, sin que se nombre lo que está pasando. La pareja afectada percibe que “algo ha cambiado”, pero no entiende bien qué ni por qué, lo que puede provocar ansiedad, culpa y una caída de la autoestima.

María Moragón advierte que este tipo de actitudes pueden alargarse durante meses e incluso años, provocando un deterioro progresivo en la salud emocional de quien lo sufre. En muchos casos, quien ejerce el banksying no es plenamente consciente del daño que causa, pero actúa así como forma de evitar el malestar de afrontar una ruptura.

El miedo a estar solo, la rutina o incluso la pereza emocional pueden llevar a que una persona siga en una relación que ya no desea, pero de la que no sabe o no se atreve a salir. “Hay personas con una gran dificultad para tomar decisiones importantes, y eso las lleva a delegar, incluso inconscientemente, la responsabilidad emocional en el otro”, señala Moragón.

Frente a este tipo de situaciones, es esencial trabajar el autoconocimiento, la autoestima y el desarrollo de habilidades comunicativas. Identificar señales de desgaste y atreverse a hablar sobre lo que sentimos puede marcar la diferencia entre un cierre doloroso y una herida prolongada.

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